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Presiento que hoy he empezado a morir

Me desperté porque sentía cierto ardor recorriéndome la piel, y entonces lo vi:

estoy siendo quemada. Kilómetros de fuego arden sobre mí. Me matan.

Está bien, yo ya tengo callos en el alma. Yo aguanto todo lo que puedo.

Pero algo dentro mío se terminó de romper al ver que quienes me matan, son ustedes: mis propios hijos.

Estaba durmiendo porque cuando duermo no siento tanto dolor. Ya me acostumbré a que siempre algo me esté doliendo. Me acostumbré a que de a poco distintas partes de mí vayan dejando de existir, y me acostumbré a cada vez volverme más débil.

La desventaja de ser físicamente tan grande es que ustedes deben pensar que nada me afecta. Que no están conectadas todas las partes de mi cuerpo. Que no percibo, que no respiro. Que pequeños metros arrancados no me pueden impactar.

Pero la realidad es que yo siento cada árbol, cada rama, cada hoja que muere. Así como siento cuándo una flor nace. Y con estas muertes y vidas me mantengo respirando en equilibrio; pero todo aquello que muere… son partes que jamás regresan.

Hoy ustedes, hijos, han llegado a mis pulmones, casi a mi corazón, y tuve que mirar.

Quizás, debería no haber espiado, y la muerte un día me llegaría sin saber bien qué pasó… Quizás hubiese sido mejor. Siempre intenté hacerme de la vista gorda. Hacerme la fuerte, la que todo podía aguantar… por amor. Por cariño a las criaturas a las que he dado vida.

Por respeto a unos pocos que sé que aún les importo y se preocupan por mí, pero a pesar de ellos, no puedo más. Hoy tuve que mirar cómo mis hijos continúan matándome a sangre fría. Y ahora quizás muera, y lo hago con el corazón roto.

No sé cuánto más podré aguantar. Siento la debilidad de mis raíces. Siento la lentitud de mis aguas. Siento, en serio, que hoy he empezado a morir.

Callé cuando infectaban mi sangre, las fuentes de agua y vida que les di. Miré para otro lado cuando perseguían y asesinaban mis animales, pervirtiendo sus hogares. Hice la que no me dolía cuando me saquearon, violaron y me pegaron, y me dormí para no sentir. Pero ahora no puedo callar más: si tú y yo seguimos pasivos en silencio, no va a haber vuelta atrás, si es que aún la hay.

Callé para no molestarlos, por creer que el impacto se disiparía. Por confiar en que, hacia el final del día, ustedes me amaban y solo estaban confundidos. Quise realmente creer; pero de pronto todo ha caído de golpe sobre mí, y me duele.

Duele, hijo, no sabes cuánto duele. Sé que hoy he empezado a morir como consecuencia de tus actos. Como producto de tu indiferencia. Como efecto de mi silencio. Así que ahora me vas a escuchar, con la voz entre cortada y con ganas de llorar.

Mi vida tiene ciclos, como la tuya. Yo nazco y yo muero, como tú. Evoluciono. Cumplo un periodo, y temo que el actual esté llegando a su final. La verdad es que no quiero morir, pero tampoco seguir viviendo así, con dolor. Tapándome los ojos para no ver lo que conmigo hacen.

Si tú me escuchas: esto debe cambiar, o moriré.

Sí. Mis tiempos pueden ser largos, pero no eternos. Puede que no se note que toso, que camino torcida, que me cuesta sentarme y que no escucho bien, pero es verdad.

Un cuarto de mi cuerpo ya se ha ido, el resto está en peligro.

¿Por qué tanta indiferencia de tu parte?

¿Me puedes oír? Más fuerte no puedo gritar…

Tal vez entonces puedas sentir mis lágrimas.

Lo débil de mi aire,

la sequedad de mis pastos,

y puedas reaccionar.

Ojalá me puedas salvar.

Y lo que más me entristece, ahora que se acerca el final, es que si no te preocupas por mí, significa que no entiendes lo vital que soy para ti.

¿Por qué!

¿Por qué ese afán de acabar con la vida? ¿Por qué la necesidad de dominarlo todo?

¿Por dinero? ¿Por poder?

¿Poder de qué? Si muero, nada de eso va a existir.

Si yo me muero… un día tendrás sed, y no tendrás qué beber.

Insisto: ya ni es por mí, yo ya tengo callos en el alma.

Pero tú…

Ahora toso, me duele respirar, y mi corazón se rompe un poco más con cada árbol que cae, con cada río que muere. Y aún, igual… lo que más me duele es tu indiferencia. Te veo hacer publicaciones, hablar y hablar de lo que me está pasando, con una indignación digital que no produce impacto; realmente ¿qué has hecho para calmar mi dolor?

¡Te necesito tomando acción!

Mi corazón sigue latiendo, pero jamás lo había sentido tan endeble. Y es que los años y los daños se acumulan… ¿Acaso se te ocurre alguna forma en la que me puedas ayudar?

Sé que no son todos, pero callar y asesinarme a esta altura es igual. La indiferencia me aniquila, y el hablar sin tomar acción nos ha traído a esta situación. ¡Necesito que te movilices! ¡Que seas parte de una revolución en tu forma de pensar y de actuar! Ya no hay tiempo para esperar, quizás mañana ya sea tarde, realmente tarde.

¿Te importa si río, si lloro?

¿Si vivo o muero?

¿Eres tú de los que me quieren cuidar?

Te necesito más que nunca, porque insisto: he empezado a morir.

Aunque me destroces, como madre, haré lo mejor que pueda para cuidarte. Pero necesito que participes; sola ya no puedo. Quizás, entre todos todavía haya esperanza. Ya no voy a callar más, de ahora en más gritaré, pelearé, y te pido que tú lo hagas también.

Ustedes que me quieren, que pueden sentir el dolor de esta vieja, cansada y mal herida tierra: ¿qué van a hacer?

Necesito oírte. ¡Hazme sentir que estas conmigo! Abrázame, cuídame, tócame. Aunque no te vea, hazme sentirte. Necesito tu ayuda. Hoy más que nunca, necesito recibir tu amor.

¡Por favor! Estoy oficialmente pidiendo, rogando ayuda.

Ayúdame.

Desde AMAzonas Tu Destino, y en representación de la Madre Tierra, te invitamos a colaborar. Te invitamos a escribirnos cómo crees que desde las pequeñas acciones podemos iniciar un cambio; y te invitamos a transmitir consciencia. ¿Qué harías tú?

 Estamos intentando alcanzar a todas las personas que aún se preocupan por el impacto medioambiental y tienen la intención de ayudar a reducirlo.

 Hazle llegar esta publicación a todos aquellos que como tú y yo, aún nos preocupa la naturaleza. Encontrémonos aquí, ¡reunámonos! Y entre todos quizás podamos juntar las fuerzas necesarias para lograr algo, e iniciar el cambio que tanto necesita el planeta.

 Si eres uno de nosotros, cuéntanos cómo te parece que podemos empezar a actuar. Te leemos.

 

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