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Ya no tenemos más tiempo

Se enturbian mis aguas, se pierden y arden mis bosques, mueren mis criaturas. Lo siento como si lastimaran mi propia carne. No puedo permanecer callada ante semejante violencia. No puedo ver cómo se transforman y son malos con mi naturaleza sin siquiera darse cuenta.

Pretendía otra cosa de ustedes, hijos que nacieron de mis entrañas y que son parte de mí misma.

Pensé que nuestro vínculo era tan elemental, tan evidente, tan fundacional, que era imposible desatenderlo, ¡imposible! Si somos una misma y sola cosa. Sería como olvidarse de una parte de ustedes mismos.

Pero se olvidaron. En algún punto del camino se olvidaron…

Cuando empezaron a incendiarme indiscriminadamente, creyendo firmemente que eso era lo mejor para ustedes, para su economía y su estilo de vida, se olvidaron.

Cuando infectaron mis aguas hasta la putrefacción, más allá de toda recuperación o retorno, se olvidaron.

¡Cuando empezaron a perseguir y asesinar a mis animales! Las criaturas que sirven al ecosistema que ustedes conocen y necesitan, se olvidaron. ¿Y para qué? ¿Para vestirse? ¿Adornarse?

Me faltan palabras para comunicar la desolación que siento. Ya no soy lo que era, porque fueron cortando mis brazos.

Siento que perdieron la sensibilidad que los mantiene conectados y centrados, a ustedes mismos, a mí. Se alejaron de su origen a tal nivel que ya ni lo reconocen. Se separaron de todo con sus acciones; con cada muerte provocada, a un río, un animal, un bosque, se endurecieron un poco más, hasta volverse piedra, desafectados, anulados, impasibles.

Hasta volverse fríos.

Desarraigo. Desgarro. Fueron perdiendo partes de sí mismos a cada paso en su camino. Me lastimaban a mí y se lastimaban ustedes. Pero no se daban cuenta porque no querían escuchar. No querían hacerse cargo. ¡Es demasiado terrible para admitir!

Parece ser más fácil hacer oídos sordos y seguir hasta el final, hasta las últimas consecuencias… total, cuando todo esto explote, también explotaré yo, y no estaré aquí.

Yo nunca dejé de buscarlos. Los acompañé constantemente, a través de cada error, confiando en que el siguiente iba a ser suficiente, que se iban a dar cuenta que yo estaba ahí para cuidarlos, que no estaban solos, que no tenían que mutilarme a su antojo temeroso.

Yo iba a seguir cuidando de ustedes.

Pero la codicia siempre pudo más. Así también el dinero y su precaria idea de poder. No les alcanzó saber que yo estaba para darles todo lo que necesitaban. Querían ser yo. Querían no necesitarme. Y empezaron a matarme ingenuamente, sin reconocer lo inviable de este accionar.

Llegué a preguntarme si es que yo me había equivocado en alguna parte. Capaz debería haberles negado ciertos recursos o no poner siempre todo de mí para que el estado de cosas se restaurara cada vez que causaban alguna catástrofe.

No pude prever que se desvirtuaría tanto.

Y el momento en que despertarían nunca llegó. Su violencia y negligencia solo siguió aumentando. Mientras la verdad primaria nunca cambió, ustedes no están ni pueden estar bien, estando yo como estoy.

De este modo me lastima la realidad de hoy. No es solo algo físico, una tristeza grave me debilita y, a la vez, siento mucho miedo. Miedo porque no puedo sobreponerme a tanto daño por mí misma. Miedo por no saber si me puedo salvar.

Para ello, una reorientación de sus acciones sería hoy imprescindible.

¿Eres capaz de cambiar?

Una reorientación que de alguna manera, no necesita más para suceder que la conciencia.

Deben recordar de dónde vienen. Tan solo despierten a la verdad que contienen. Abran las puertas a la conexión que tenemos e inmediatamente lo sentirán.

Sentirán cómo el fuego que me quema a mí los quema a ustedes.

Sentirán cómo el derretimiento de los glaciares que afecta a tantas especies los afecta a ustedes.

Sentirán cómo la destrucción de tantos mundos les duele y ofende a ustedes mismos.

Sentirán la necesidad de cambiar sus hábitos para protegerme.

Y yo quiero que lo hagan, que se salven… aún después de toda nuestra historia juntos, la angustia que me produce la posibilidad de perderlos activa todas mis señales de alarma.

Ustedes son jóvenes y aún pueden aprender.

Pero llegó, eso sí, el momento de crecer.

Es momento de que, para que todos los hombres en la tierra viren su curso, aquellos de ustedes despiertos a la verdad, actúen, hablen, muevan, muestren, digan.

Necesito que griten. Los cambios que estoy sufriendo no son suaves, paulatinos ni a largo plazo. Son efectivos, presentes y brutales. Pero acatables.

¿Quién siente el llamado?

Distingo y reconozco que hay muchos de ustedes interesados en vivir de una manera distinta. Los veo y los siento, como veo y siento la inquietud que les produce la incertidumbre sobre un cambio efectivo.

Es importante, vitalmente importante, que aquellas voces confiadas se alcen y rescaten a los que habitan el desentendimiento.

Pero el momento es ahora. Y la información, modos y medios para ejercer tal cambio, deben compartirse y enseñarse.

El entendimiento es crucial para la transformación genuina de la realidad en la que vivimos. Todos los elementos que necesitan están en sus manos. Tomen cada oportunidad que se les presente para extender su experiencia a otro y sacarse mutuamente de la oscuridad.

Todos pueden afectar el curso que lleva el mundo. Todos pueden hacer algo. Toda acción, toda postura es un aporte a un colectivo capaz de transformar y producir decisiones sensibles en pos de la restauración de la armonía entre nosotros.

Rescátense y compartan dichas acciones, y tal vez podamos pensar en el futuro.

 

Desde AMAzonas Tu Destino, y en representación de la Madre Tierra, te invitamos a colaborar. Te invitamos a escribirnos cómo crees que desde las pequeñas acciones podemos iniciar un cambio; y te invitamos a transmitir consciencia. ¿Qué harías tú?

Estamos intentando alcanzar a todas las personas que aún se preocupan por el impacto medioambiental y tienen la intención de ayudar a reducirlo.

Hazle llegar esta publicación a todos aquellos que como tú y yo, aún nos preocupa la naturaleza. Encontrémonos aquí, ¡reunámonos! Y entre todos quizás podamos juntar las fuerzas necesarias para lograr algo, e iniciar el cambio que tanto necesita el planeta.

Si eres uno de nosotros, cuéntanos cómo te parece que podemos empezar a actuar. Te leemos.

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